30.10.09

28.10.09

27.10.09

andoboceteando

bocetos para SUPERFEO!


al teléfono


Mr. Pig


y unos pokemones sobajeando.

24.10.09

COLORIN BUC Nº 53





LAUZÁN · Para la comuna del Lápiz Japones.
Argentina 1999. Editor: Elenio Pico

23.10.09

Marina (boceto)


detalle uno

detalle dos

detalle tres

detalle cuatro



libro de texto A LEER, 1975, de aquí viene el boceto

22.10.09

LLAMÁNDONOS




Para cuento de Fogwill. Hoy, en The Clinic.

15.10.09

Billete de 13


anverso y reverso

hamburgueleguá

Arte + Qomix

DeDeTé Nº 7 · DicloroDifenilTricloroetano · Suplemento Humorístico Carenticincoanal de Juventud Rebelde · Tercera Generación · Edición Conjunta: Lápiz Japones & DeDeTé · Argentina y Cuba , octubre 1999

Portada y contraportada de este tu niño

Pág. 2: Textos de este tu niño y Rubén Mira · Pág. 3: Abela

Pág. 4: Bianchi · Pág. 5: Ares
El dibujo de Bianchi sufrió seria censura. La rama del brazo en realidad era la pinga del personaje, no si yo le digo a usted que no es fácil.

Pág. 6: Langer · Pág. 7: Garrincha

Pág. 8: Max Cachimba · Pág. 9: Ralveroni

Pág. 10: Lucas Nine · Pág. 11: Lázaro Saavedra

Pág. 12: Pablo Páez · Pág. 13: Lázaro Fernández

Pág. 14: Elenio Pico · Pág. 15: Jape

japóntencuatro

1998

13.10.09

CATÁLOGO

Texto de Francisco García González para el catálogo de la exposición La Hora De Crear en la galería ARTE 7 del Centro Cinematográfico YARA el martes 18 de marzo de 1997 a las 5:30 pm. Palabras de inauguración: ARES · Curaduría: Israel Castellanos León · Promoción: Jorge Alberto Piñero (JAPE) · Foto catálogo: Alejandro Ernesto · Transporte: Pupo


LA HORA DE CREAR

El ensayo "Patria, humor y grandeza (La Risa Cubana)", del escritor Enrique Del Risco comienza con una anécdota apócrifa y responsable, en la que el doctor Grau San Martín, en un mítin electoral en 1944 ó en 2044, evitando fechas intermedias, introduce, en medio de exaltados gestos, un leve guiño en su ya complaciente slogan político: "La cubanidad es humor". ¿Cuántos votos del total conseguirá obtener? Se preguntan Enrisco y el candidato.

Lauzán (como el día que fue sorprendido en el acto o camino más "trascendental" de la meditación, armado de las páginas, en las que semanalmente imprime con visión caótica situaciones universales e incomprensibles para casi la mayoría de los sencillos y privilegiados lectores) pretende hacernos reír. Y si nos acordamos —quien pueda— de la relación existente entre humor, "gracia hermanada a la ironía", y el cubaneo, "soberana inconsistencia de tirarlo todo al relajo", creo que Lauzán roza esa última instancia. Pero también un día Juan Ramón Jiménez le preguntó a un gran escritor cubano: "¿Por qué se ríe, usted Lezama, si todo es tan triste?"

Rebasando formato y soporte de un publicación periódica y el ya citado humor universal del dedeté. Lauzán expone obras que evidencian el eco de campañas forjadas a través de consignas que definen la grandeza de un pueblo elegido para algo faraónico al parecer: un diminuto pájaro ha perdido sus ojos en el mismo marabú, desaparecido por una proeza juvenil de la topografía cubana; un machetero, Rey de los campos de Cuba, que nada tiene que ver con el Tilín García de Carlos Enríquez, pero al que la preferencia de gusanitos, babosas, pájaros y lagartos anuncian la inmortalidad del único Rey de nuestros campos y de su faena: Espada Láser, "sin azúcar no hay país".


Otras piezas se insertan en lo que va siendo un hábito en la pintura cubana "postmoderna" (depende del tiempo que usted dedique a leer en el baño) las apropiaciones de obras universales o de la plástica nacional. Una criollita de Wilson baila desaforada en el Moulin Rouge de Toulousse Lautrec, refinada y a la vez paródica visión del oficio más viejo del mundo, y del que no por grandes recordamos poco, ¡ah!, la memoria, la memoria. Una naturaleza muerta de Claesz en la que la bandeja ha sido desprovista de frutas, en ella aparece con gracia casi extraterrestre una caja de jugo TROPICAL ISLAND, producto nacional al alcance de todo... de todos los que puedan alcanzarlo. Una pelea cubana contra el alcoholismo, obra en la que el juego con el título presenta el final de un combate entre un oso polar y lo que se supone que fue nuestro primer mártir: el oso blanquísimo y foráneo ha vencido, el indio quemado una vez, desaparece ahora en el estómago de la bestia.

Cabe otra regunta, ésta la hizo Milán Kundera: "Cómo ser riguroso en el análisis del mundo y el mismo tiempo responsable de las ensoñaciones lúdicas?" Por suerte o por irresponsabilidad Lauzán nunca respondería.

Volvamos a reír. Lo que Rafael Rojas toma del poeta mexicano Ramón López Velarde: "Por un patriotismo suave": un guante de boxeo inmenso, "NO PASARÁN", el Superbeisbol, iconos que constantemente nos recuerdan quiénes somos, adónde vamos y sobre todo qué ha quedado.

Conceptualmente a estas piezas puede emparentárseles "Paisaje Cubano". Sobre el caballete descansa un marco de los que aún pueden verse en cualquier casa cubana, tosco, de playwood y de increíble diseño. Todos está listo, pero como es la hora de crear Lauzán va al baño, ahí es sorprendido por algún fotógrafo osado, trata de cubrirse con el semanario, ríe, regresa. Entonces, derrama sobre el caballete la más tenue y hermosa bandera, la misma del bravo Narciso y del nostálgico Byrne. Ha desaparecido la estrella. La bandera tiene un halo casi divino como todos los halos. Eso es, por un patriotismo suave ya que "cualquier noción cubana de patria —dice Del Risco— será opresiva e incompleta si excluye sus risas, sean leves o densas, espontáneas o premeditadas".

Finalmente, una historieta instalación. Cuando el narrador Francisco García fue laureado con el premio de Cuento de la revista Revolución y Cultura, nunca se imaginó que alguien pudiera subvertir, adulterar, pervertir o simplemente vacilar su cuento "Con la Maruca". Basada en la historia original, Lauzán, siempre después de ir al baño, hace una versión muy fresca y personal sobre un inusitado soporte de aquel instante auroral. En acrílico sobre forro de un canapé queda impresa una aventura ocurrida el 8 de enero de 1959, entre una prostituta y un joven rebelde. El lance se desarrolla sobre una colombina, otro ícono del pasado, que Francisco García toma prestado a su vez de Ángel Acosta León y es trasladado libérrimamente a los restos de un canapé. La historieta fluye escandalosa en medio de una cubana gozadera. Lauzán ha tenido hasta la delicadeza de incluir una palangana, pues la mujer como todas las pasadas prostitutas, era inseparable de su palangana. ¿Reírse? "La cubanidad es humor". ¿Cuántos votos conseguirá Lauzán?

F.G.

Caimito / Bauta, 27 de febrero de 1997

Transformegg

Envase para huevo de transformer.

12.10.09

Sueño bolivariano a la parrilla

CARACAS · BOGOTÁ · QUITO · LIMA · LA PAZ · ASUNCIÓN · MONTEVIDEO · SANTIAGO · BUENOS AIRES · BRASILIA · CAYENNE · PARAMARIBO · GEORGETOWN

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FOTO: Costoso costillar costero.

10.10.09

EL TONTO


Hace mucho, quizá en los tiempos de Matusalén, un hombre y una mujer inteligentes tuvieron un hijo tonto: Ivancillo era un bebé y sus padres ya se preguntaban asombrados por qué había nacido así. Mamá decía que era por culpa de papá; papá que de mamá, y al final decidieron que la culpa era mutua.

Pero no les preocpaba tanto que su hijo fuera bobo, porque alguien así, si cae bien, resulta insuperable. Lo que sí les quitaba el sueño era que se tratara de un bobo especial, por quien en cualquier momento corrían el riesgo de responder anta las autoridades. Podía cometer cualquier falta o rareza. ¿Y con qué derecho? ¿Acaso había una ley que se lo ordenara?

Suelen haber bobos simples, pero éste era complejo. Por ejemplo, Liovka, el hijo de Militrisa Kirbitievna, también era tonto. Podía salir a la calle descalzo, se bajaba las mangas, saltaba a la pata coja y gritaba desaforado: "¡Pisa! ¿Pisa! ¿Qué paliza! ¡Pum! ¡Pam! ¡Bobo tonto, me das risa!" Inmediatamente lo ponían fuera de circulación, lo metían al calabozo, ¡y que allí se quedara! Incluso el gobernador, cierta vez que vino de inspección, le mostraron el bobo, y tan alto dignatario se deshizo en elogios: "¡Cuídenlo, que necesitamos imbéciles!"

( . . . )

Mijail Saltikov-Schedrín, 1885.

Del libro "En Una Lejana Isla..." (Editorial Ráduga, 1989) Impreso en la URSS

Dibujo: 2002